La gratuidad de la red

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Pagamos para tener acceso a Internet a compañías cómo Movistar u Orange una cuota mensual, por la infraestructura y por el servicio que nos dan. Sin embargo, de este dinero, no hay ni un céntimo que vaya a parar a Instagarm, Pinterest o Vine.

¿Cuál es la manera en la que las empresas ganan dinero en Internet? ¿Cómo pagamos, si no es con dinero?

La respuesta es fácil y sencilla, pagamos con nuestros datos. Nosotros somos el producto.

El usuario es el producto

Google ha convertido nuestra curiosidad en una mina de oro y Facebook nuestras relaciones e intereses en diamante. No hay manera real de que se puedan pagar los gastos ocasionados por el mantenimiento de tales servidores por amor al arte.

Facebook y Google, entre muchas otras empresas, personalizan la publicidad según nuestro historial de búsqueda, comportamiento pasado, localización entre otras decenas de factores.

Este conjunto de datos es el denominado Filter bubble, a través del cual, complejos algoritmos nos sirven la publicidad que más encaja a nuestro perfil, aumento la efectividad de la misma.

De esta manera, dejamos de ser usuarios para convertirnos en el producto, un producto que las empresas de todo el mundo se rifan para promocionarse y vender más.

Sir Tim Berners  – Lee, creador de la World Wide Web, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook y Larry Page-Sergey Brin, fundadores de Google, todos ellos visionarios, que en su día revolucionaron el mundo, han cambiado el paradigma de cómo los seres humanos nos relacionamos.

Estamos dando información de la cual no somos conscientes ni nosotros mismos, la ruta que nos dibuja Google Maps basada en nuestro recorrido diario, nuestras inquietudes sobre enfermedades en los cercadores, las personas con las que nos hemos relacionado y/o nos queremos relacionar en Facebook, la actualidad a nivel mundial y al segundo en Twitter…

Esos datos, son tan valiosos, que empresas pagan millones para obtenerlos, analizarlos y posteriormente tener la capacidad de entender mejor lo que quiere el consumidor. De esta manera, se retroalimentan las cuentas de los gigantes de la tecnología, los artífices de la revolución de la Revolución Industrial del siglo XXI.

El crecimiento exponencial de la red ha hecho que cambiemos la forma en la que nos relacionamos,  y pongamos a debate qué consecuencias traerá este cambio, tanto físicas (Ej: ondas cancerígenas), como psicológicas (Ej: adicciones a las redes, aislamiento tecnológico), sin dejar a parte los muchos beneficios que nos proporciona, ya que gracias a internet somos mucho más listos.

La tecnología ha supuesto un cambio de mentalidad tan grande, que las empresas mejor valoradas ya no son los grandes de Wall Street, sino que su protagonismo lo ocupan ahora las empresas tecnológicas de Silicon Valley, como Google, Facebook o Amazon.

Mark Zuckerberg, siempre con su afán de conectar el mundo, es uno de los principales artífices y defensores de la gratuidad de la red. Con Internet.org, pretende romper las barreras de la conectividad y dar acceso a los países menos desarrollados a sitios web básicos como Wikipedia o sus respectivos gobiernos.

Ante esta iniciativa, me pregunto: ¿Llegará un día en el que Internet será algo más básico que el pan? Y mi subconsciente me dice: ¿Es que no lo es ya?

Reflexión realiazada para la asignatura Gestión de Plataformas digitales.

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